martes, 26 de marzo de 2013

Los videos de mi cabeza


Recuerdo, déjame en paz.
No me espíes.
Deja de perseguirme por las calles.
Yo te miro de reojo y corro por las banquetas entre la gente.
Tu corres atrás de mi hasta que llego a un callejón sin salida y ahí tu me acorralas y sacas tu cámara de videos del pasado, la proyectas en mi cerebro, y
luego, no contento aún, la proyectas en mi corazón.
Después quedo yo tirada en el piso, exhausta, con mi corazón en mi mano todo roto y ensangrentado y sin saber que hacer con él.
Mis pensamientos confundidos.
Tu me miras satisfecho.
Tus videos están todos regados en el piso.
Todos en play simultáneamente.
Oigo voces y risas del pasado.
Pero eso ya no está.
No puedo tocarlo.
Aunque estire las manos.
Tu te carcajeas.
Tan satisfecho como quien termina de comer un buen banquete.
Suspiras de placer.
Recojes tus vídeos y con tu cámara al hombro te vas, dejándome ahí tirada casi sin poder respirar porque se que la gloria del pasado no volverá jamás .
Mañana volverás otra vez.
Diario me haces lo mismo.
Pero como ya no quiero más esta situación, he decidido conseguir una pistola.
Te voy a matar.
Cuando te vea venir te dejaré acercarte y cuando estés a sólo unos pasos de distancia sacaré la pistola de mi abrigo y te dispararé.
Será instantánea tu muerte.
Limpiaré toda la sangre y ya no habrá rastro alguno de ti.
Ni siquiera recordaré porque tengo esa pistola en la mano.
Mi mente y espíritu estarán en blanco, serán brillantes y podré escribir en ellos historias nuevas con tintas de arcoiris y con finales felices.
Y nacerá un familiar tuyo, será benévolo porque cuando me vea siempre sonreirá amablemente, y acariciará mis mejillas suavemente y con ternura.